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– EL PASO – CUANDO EL ODIO SALIÓ DEL DISCURSO Y SE CONVIRTIÓ EN ACCIÓN.

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Los países son el resultado de sus decisiones. El presente que estos viven no es obra de la casualidad, es la consecuencia del quehacer de los gobernantes elegidos, así como de la participación, apoyo o incluso, apatía de los ciudadanos para las acciones emprendidas por estos.

El pasado sábado una nueva tragedia se cernió sobre el país vecino, pero ahora con la diferencia que ésta se llevó a cabo en una ciudad conocida para la mayoría de los chihuahuenses, El Paso. Fue entonces que el terror de estos eventos, nada inusuales en Estados Unidos, lo sentimos más cercano que nunca.

Conforme avanzó el día fuimos descubriendo datos reveladores de la tragedia, el primero, que el autor había quitado la vida a más de 20 personas y herido a otras tantas; que como en casi todas las anteriores, era un tirador equipado para su tarea, algo que demuestra que el actuar no es producto de un arrebato de ira, sino de una decisión calculada que busca hacer el mayor daño posible. Minutos después el arresto y el trato que se profiere al asesino es uno por demás cordial, que cae en contradicción con las formas usadas por la policía estadounidense contra las minorías.

Pero eso no era todo, conforme avanzó el fin de semana se acumularon tres incidentes similares en el territorio estadounidenses, más de treinta muertos, cuarenta heridos; otro se produjo al día siguiente. Un fin de semana rojo que nos hace cuestionar el origen de estos actos.

Algunos datos nos podrían ayudar a dar luz sobre el tema: en el mundo de cada 100 armas para civiles 48 están en poder de los estadounidenses; se estima que en el país tiene más de 350 millones de armas disponibles para estos, es decir cuenta con más armas que población, en lejanía lo secunda la India con 46 millones y una población de 4 tantos más que el país norteamericano; en 4 de cada 10 hogares se puede localizar un arma; el país que liderea Donald Trump posee el 5% de la población mundial y el 31% de los tiroteos masivos. La facilidad para acceder a las armas es otro dato relevante (en algunos estados bastan 15 minutos).

La NRA es un aportante constante en las campañas electorales. El actual presidente fue beneficiario de ello, pero también los congresistas, eso ha hecho que la balanza, incluso públicamente, se incline más al lado de los intereses de la Asociación Nacional del Rifle que a la propia ciudadanía. Es un grupo intocable.

A estas respuestas debemos de sumarle una de gran peso, Donald Trump. Y es que el presidente de la nación norteamericana es uno que alcanzó el triunfo con líneas discursivas racistas, ganó sus adeptos a través de la división. Su triunfo nos dejó en claro que no era el único que pensaba así, que hay miles de estadounidenses que avalan el discurso de odio. El empresario convertido en político utilizó la máxima divide y vencerás. Ya en la Casablanca ha gobernado con amenazas e insultos, con soberbia y prepotencia; su actuar lejos de disminuir su popularidad lo ha mantenido e incluso en algunos momentos impulsado, de nuevo podemos concluir que su pensamiento no es uno aislado en la poderosa nación, es uno compartido por miles y que comienza a pasar de la palabra a la acción tal y como lo dejó ver el asesino del sábado por la mañana. Su ataque fue uno dirigido a los mexicanos, objetivo recurrente de Trump.

Quizá haya llegado el momento de decir sí al muro, su clamor comienza a tener sentido, debemos de protegernos de alguna manera.


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