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La paulatina retirada de Estados Unidos del Oriente Medio

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Desde su campaña y a lo largo de su presidencia, Donald Trump, ha venido impulsando la idea de que Estados Unidos ya no puede ser el “vigilante” del mundo, según el mandatario, esto le ha costado grandes cifras económicas a su país y ya no es sostenible para la economía norteamericana.

 

En los últimos meses el gobierno de Trump ha incrementado la presión sobre Irán con el despliegue de 1,000 efectivos más, intensificando y reafirmando su fuerza en la región. Esto viene como una contradicción a las intenciones de los estadounidenses de retirarse de la zona, donde empiezan a eliminar presencia militar de países como Afganistán, Siria e Irak, y al mismo tiempo refuerzan alianzas con Arabia Saudita, Egipto e Israel, mientras se intensifica la presión hacia Irán.

 

Pero entonces surge la pregunta ¿qué está pasando realmente? Si bien la presencia y presión se dirige hacia el gobierno iraní y su territorio, al mismo tiempo el gobierno comandado por Trump ha empezado a estrechar alianzas con los diversos aliados y así delegarles liderazgo y poder en esta zona del mundo.

 

Países aliados como Arabia Saudita e Israel han venido siendo favorecidos y beneficiados desde la llegada del presidente norteamericano a la Casa Blanca. Entre los diversos gestos de EEUU hacia estos países han estado el reconocimiento de los estadounidenses de Jerusalén como la capital del Estado judío, mediante la instalación de su embajada en esta ciudad, acto que tuvo numerosas críticas a nivel internacional. De la misma manera, Trump ha encomendado a su yerno, Jared Kushner, de comandar la preparación del “Proyecto del Siglo” junto al príncipe saudí, Mohammed bin Salman, dicho plan está enfocado en encontrar una solución al conflicto palestino – Israelí. De igual modo, yendo en contra de su congreso y de la propia Agencia Central de Inteligencia (CIA), Trump se ha negado rotundamente a condenar al príncipe, Bin Salman, el cual según fuentes de la Organización de las Naciones Unidas habría sido el responsable del asesinato del periodista opositor, Jamal Khashoggi en 2018.

 

Por consiguiente esta serie de acciones han venido proyectando la cercanía y apoyo de EEUU hacia sus aliados en la región, donde la intensión del gobierno va enfocándose en ceder liderazgo, a cambio de ayuda o apoyo ya sea de carácter militar o económico, aunque siempre con la primicia presente de que paguen por su propia seguridad y que esto ya no sea cubierto por los norteamericanos.

 

En materia ideológica, las políticas aislacionistas de Trump han impulsado este repliegue internacional actual, al mismo tiempo, sus constantes choques con sus aliados históricos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han incentivado aún más este aislacionismo, ejemplos como la salida de los estadounidenses del Acuerdo de Paris han ilustrado la nueva política y la readaptación de EEUU a este nuevo escenario y gobernanza global.

 

Si bien, Estados Unidos sigue siendo uno de los países, si no es que el país con mayor presencia militar a lo largo del mundo, esto puede cambiar gradualmente durante la administración Trump, y aun más si este es reelegido el próximo año.

 


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