viernes, septiembre 20




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Luis Eduardo Arrieta…”Alejandro Magno”

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El conquistador, el ambicioso, el histórico, Alejandro III de Macedonia, mejor conocido como Alejandro Magno.

 

Nacido entre el 20 y 21 de julio del año 356 a.C., hijo de Filipo II rey de Macedonia y de Olimpia, hija del rey Epiro Neoptólemo. Algunos creían en la época que Alejandro era realmente hijo de Zeus, algunos otros que era del faraón Nectanebo I. Lo que sí es seguro es que Alejandro tuvo una infancia donde su educación fue clave fundamental en su formación y trayectoria militar, en el ámbito de los deportes, Leónidas, fue su maestro, en el de las letras fue Lisímaco, quien lo llamó Aquiles. Cuentan sus primeros relatos que un día llegó donde se encontraba su padre, ahí estaba un caballo el cual parecía imposible de domar, Filipo le dijo que si lograba domarlo y superar a los mayores, sería suyo, ahí mismo Alejandro lo tocó, montó y domó al instante, lo llamó Bucéfalo.

 

Posteriormente, su padre lo nombraría regente en el año 340, convirtiéndose dos años después en líder de la caballería de su nación en la Batalla de Queronea. Poco tiempo después se convirtió en gobernador de Tracia, lapso de su vida en el cual encontraría un obstáculo, el matrimonio de su padre, desencadenando este, una discusión entre ambos durante una fiesta debido a la insinuación de que Alejandro era un bastardo y por lo tanto no era heredero legitimo del trono. Pasado el suceso y debido al enojo de ambos, Alejandro se exilió en Epiro, tierra de su madre junto con ella, con el tiempo Filipo perdonaría a su hijo.

 

A los pocos meses, el rey fue asesinado a manos de Pausanias, convirtiendo a Alejandro en rey de Macedonia a sus 20 años de edad. A diferencia de su padre, al joven rey le toco gobernar un territorio extenso el cual tenía control sobre Grecia, viendo ellos su poca experiencia y juventud comenzaron a sublevarse, movimiento que fue rápidamente reprimido en las batallas de Tesalia y Tebas, esta última polis siendo destruida en su totalidad. Pasando el ejercito de Alejandro por estas ciudades griegas, se dirigió a Atenas, lugar donde se le cerraron las puertas por temor a la destrucción ocurrida en las últimas dos, ante esto el rey entró solo con un grupo de amigos y fue reconocido como monarca de toda Grecia.

 

De igual modo, luego de asegurar su mandato en territorio griego, partió hacia la región de Asia Menor, empezando por la liberalización de las ciudades griegas que se encontraban bajo dominio persa. Avanzando con un ejército de 40,000 hombres, Alejandro derrotó a Memnón y a su milicia, liberando así las ciudades de Mileto, Pérgamo, Halicarnaso y Éfeso. Después se enfrentó al ejército persa comandado por Darío III, en la épica y conocida batalla de Isos, de la cual salió victorioso habiendo vencido a un ejército diez veces mayor que el suyo. Tras la derrota, Darío III huyó hacia el oriente, dejando a su familia, la cual fue bien acogida y tratada por Alejandro, al punto de ofrecerle matrimonio a la hija del rey persa, Barsine-Estatira. Posteriormente avanzaría a Egipto, donde fundó Alejandría entre los años 332 y 331, posteriormente regresaría y vencería una vez más al ejercito de Darío III para después entrar al corazón del imperio persa, ocupando Babilonia, Persépolis y Susa, en estos últimos fue donde se enteró del asesinato del mismo Darío a manos de Bessos, quien en ese momento gobernaba Persia. Magno se encargó de dar un digno funeral a su antiguo contrincante, con el cual peleó una de las batallas más legendarias de la historia, solidarizándose con la familia, ganó el favor de los persas, los cuales lo apoyaron y siguieron en la persecución de Bessos.

 

Fue entones que comenzó la travesía de Alejandro por Asia Central, avanzando en su camino hacia el oriente lejano, donde un día llegó Ptolomeo un cortesano de Bessos, el cual lo entregó a uno de los generales de Magno, siendo este posteriormente ejecutado. La ejecución de Ptolomeo causó fricción y molestia en algunos sectores de la milicia persa, aun con esto Alejandro logró imponer su orden y unificar cada una de las tierras que había conquistado. Así mismo, en estos años se casó por segunda vez con la princesa persa Roxana, juntando sus facultades, fuerza e impulsando la unión de los pueblos, idea que siempre había impulsado mediante la mezcla y su habilidad diplomática, así como brindar el estatus de helénicos a todos aquellos territorios anexados a su imperio.

 

Por consiguiente, estando siempre presente su ambición y deseo de ir más al oriente, marchó hacia la India pensando que esta era el último territorio asiático, lo hizo con un ejército de 120,000 hombres. Fueron dos años llenos de batallas, donde en algunas ocasiones tuvo que pactar y hacer alianzas con diferentes reyes indios, tal como Taxiles, sin embargo en otros sitios como la Roca o Masaga esto fue imposible y la lucha fue inevitable y dura. Una de las ultimas y más recordadas fue la batalla en el margen del río Hidaspes, donde el rey indio Poros, aguardaba y esperaba al ejercito helénico con más de 80 elefantes y una impresionante formación de batalla, ahí una vez más Alejandro demostró su gran genio militar y venció por medio de un engaño e inteligencia a las tropas enemigas.

 

Finalmente el ejercito de Magno avanzó más al este, hasta los límites el río Indo, donde a pesar de los ruegos, discursos de gloria y amenazas, sus tropas no quisieron avanzar más, ellos querían regresar a Babilonia, embellecer los territorios conquistados y cada una de las ciudades creadas, en pocas palabras querían gozar la gloria ya adquirida. Fue en el mes de agosto del año 325 cuando Alejandro y sus tropas emprendieron el regreso hacia el oeste, en estos momentos el rey vivió momentos de enojo, así como inconformidad con lo logrado, él quería más.

 

En su regreso a Babilonia se dedicó a retomar su accionar en la política, intensificando su colaboración con las aristocracias locales, así mismo empezó a mover y colocar a diversos grupos de mercenarios griegos y persas a habitar las ciudades y territorios conquistados. Sin duda alguna fue un proceso intercultural, donde también se empezaron a adoptar costumbres de las diferentes regiones y culturas, con la introducción de nuevos cultos, como los de Apis, Amón, Marduk, entre otros. Así mismo, comenzó a impulsar el aprendizaje de las diferentes lenguas como parte del proceso de integración y unificación territorial, así como los matrimonios entre griegos y persas, en todo esto el veía el modo de mantener y ejercer control sobre el imperio.

 

A causa de problemas de salud, durante sus últimos días permaneció en Babilonia, muchos dicen que murió de envenenamiento, otros por alcoholismo, pero estudios recientes han demostrado lo contrario. Según Katherine Hall, profesora de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, Magno perdió la vida como consecuencia del Síndrome de Guillain-Barré, padeciendo fiebre, dolor abdominal, una parálisis progresiva simétrica y ascendente, quedando su cuerpo sin signos de descomposición en los siguientes seis días después de su muerte. Este dato dio a los antiguos griegos el motivo para pensar que su rey era un dios, pero no, las últimas investigaciones científicas arrojan que aún no estaba muerto, fue un falso diagnóstico de muerte o pseudotanatos. Su muerte oficial quedó registrada entre los días 10 y 13 de junio, en el palacio de Nabucodonosor II, a sus casi 33 años de edad.

 

Sin duda alguna la trayectoria, historias, y conquista que llevó a cabo Alejandro III de Macedonia y su ejército, fue hecho histórico imprescindible, marcó pauta como uno de los mayores conquistadores que han existido. Su herencia histórica y cultural aún puede percibirse, dando alusión a la grandeza y gloria que el rey vivió y sintió en aquellos tiempos. Tal como menciona National Geographic en su artículo ” Alejandro Magno y la conquista del nuevo mundo”, “casi 2,400 años después de su muerte, Alejandro Magno continua siendo héroe incluso en lugares que el mismo conquistó y sometió”.

 

 

“Yo preferiría vivir una vida corta y llena de gloria, que una larga sumida en la obscuridad”.


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