Editorial

QUARTUS…¡¡Feliz Navidad!!

FELIZ NAVIDAD. -Que fácil es en tiempos de paz, calma y tranquilidad, decir FELIZ NAVIDAD. Los problemas para está icónica frase comienzan cuando el entorno se complica. Justo en este momento, cuando la humanidad registra casi dos años de agobio por pandemia, con la ausencia de miles de cercanos que partieron; con la violencia que lejos de disminuir, se acentúa; con la descomposición gubernamental provocada por la enorme corrupción; con fenómenos naturales que agravan la economía; con el agua cada vez más escasa y con una tendencia de confrontación social que nos aleja cada día más. Hoy, más que nunca, se requiere reflexionar en torno a la poderosa frase.

 

AUSENCIA DE DIOS. -El gran problema que enfrentamos hoy en día radica en la ausencia de Dios. El gran negocio de nuestros tiempos parece ser la confusión. A nadie importa la solidaridad, todo se centra en proteger a toda costa, nuestros pequeños espacios. Nos estamos introduciendo a una cápsula, a una burbuja, en la que nos sentimos seguros y de la que no queremos salir. Estamos renunciando al milagro de los sentidos. Desde lo virtual, el Metaverso que ya se implanta, estamos ingresando a un mundo irreal donde nada huele, se toca, se siente y solo se presenta ante nuestros ojos en un entorno falso. Aterra observar a muchos jóvenes y algunos no tanto, que están perdiendo habilidades básicas. Diestros para caminar por lo virtual, pero totalmente ineficientes para considerar, cultivar, engrandecer y disfrutar la realidad.

 

EN EL ESCENARIO. -Ancianos abandonados e incomprendidos. Padres agobiados. Familias desconcertadas. Todos pensando en la irrealidad y sin conciencia que estamos perdiendo el rumbo de la vida. En este cierre de año, urge replantear objetivos y enderezar velas. Entender que necesitamos despertar a los valores fundamentales, a la convivencia humana a la solidaridad con la creación. Rescatar la conciencia de que la naturaleza está a nuestra disposición para que la transformemos en algo mejor. Que debemos asumir el reto de vivir y comprometernos con la vida.

 

EL MEJOR DESEO. -Desde este humilde espacio de reflexión, mi mejor deseo es que la navidad opere cambios profundos en sus emociones y espíritu. Que renunciemos metódicamente al mal y nos convirtamos en promotores del bien. Que entendamos que la felicidad añorada no se ubica en las cosas, sino en un trayecto, por cierto, muy corto, que se llama vida y que cada día, un poder inmensamente superior, impulsa a un equilibrio que no debemos ignorar y mejor aún, que invita a disfrutar en su máxima expresión. Necesario no olvidar que la noche no existe, es ausencia de luz. Que el frío es ausencia de calor. Que el negro es ausencia de color. Así la vida: “Presencia o ausencia de Dios”. FELIZ NAVIDAD.