miércoles, agosto 21




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QUARTUS…La diferencia es que soy agricultor

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EL KARMA DEL AGRICULTOR. -Son los agricultores uno de los gremios que más conoce del juego de las probabilidades. Todos aquí son por naturaleza, apostadores de la vida. Cada año, cada ciclo, cada temporada, ponen todo sobre la mesa. Cuando los astros se alinean, entiéndase, cuando el clima, el mercado y la tierra deciden sí, las ganancias fluyen. Al momento que alguno de los factores falla, bueno resulta salir “tablas”. Pero cuando dos o los tres dicen que no, el desastre llega. Al final, el juego vuelve a comenzar. Nadie que se dedique a esta noble pero incierta actividad, queda fuera de esta eterna secuencia. Qué agricultor no cuenta la anécdota de haber tenido miles y hasta millones en la bolsa hoy y el día siguiente nada.

 

LA HISTORIA SE REPITE. -Los más de dos mil quinientos pequeños y medianos productores que conforman la Asociación Agrícola local de Camargo jugaron el juego desde hace muchos años atrás. Eran entonces, así se auto denominaban, la asociación agrícola de los pobres. Como ocurre con la tierra, comenzaron el proceso de preparar, nivelar, abonar, sembrar la semilla, regar, cuidar, desahijar y después de años, muchos, por cierto, los frutos comenzaron a darse. Un buen día dejaron de ser la asociación de los pobres. Primero porque la de los ricos desapareció y en secuencia porque la mentalidad comenzó realmente a cambiar. Pasaron a ser distrito de riego, a tener un mini banco, a poseer maquinaria, a ser solventes, sujetos de créditos millonarios. Dice el dicho que lo mugroso y el dinero saltan a la vista. Modernas instalaciones, una “bestia” para el presidente y el protagonismo social, empresarial y político que alguna vez presumió la célebre asociación agrícola local de Camargo zona bombeo, la organización de los ricos.

 

EL INCENDIO. -La noche del lunes, como le pasa a todos y a cualquier agricultor, los astros se desalinearon. De un día normal, en el que los 22 empleados atendieron sin problema las múltiples ocupaciones y compromisos del pujante consorcio, en menos de tres horas el fuego arrasó con casi todo. Para entender, ocurrió como a un restaurante de lujo que se le quema por completo la cocina y el almacén de víveres. Pese a que el comedor quedó intacto, este no tiene ya razón de ser. El propietario del negocio no contaba con seguro, buena parte de los materiales era propios pero otros tantos se financiaban con el flujo de venta diaria. Literal, de la noche a la mañana pasó de tener un negocio con gran futuro a la ruina.

LA DIFERENCIA. -Por fortuna en esta historia existe una enorme diferencia. Ante el infortunio, lo más probable es que el restaurantero cierre el local declarándose en quiebra. En el caso del incendio de este lunes en Camargo, la diferencia radica en que los afectados son AGRICULTORES. Los mismos que saben pararse en medio de la parcela destrozada por una helada, por el granizo, por alguna inundación, por las plagas y hasta por algún ladrón que se llevó todo sin pagar, pero que de inmediato se preparan para reiniciar el ciclo. Se percibe buen ánimo. Las primeras expresiones después del desastre son alentadoras. Dijo Jorge Aldana esta mañana: “VAMOS A LEVANTAR TODO Y A DEJARLO MEJOR QUE COMO ESTABA”.  


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