Editorial

QUARTUS…La pandemia nos divide en varios barcos pero bajo una sola tormenta


DIVIDIDOS EN VARIOS BARCOS, PERO BAJO UNA SOLA TORMENTA. –Los Martínez se indignan porque los Pérez salen a la calle. Los acusan de poner en riesgo a todos. Los Pérez condenan a los Domínguez por no utilizar cubre bocas y que toda la familia sale a trabajar en la nuez, la labor y demás. Los Domínguez condenan a Pedro, Pablo y los indígenas por andar borrachos y drogados tirados en alguna esquina. Lo que ninguno considera es que, en esto de la pandemia, todos enfrentamos la misma tormenta, pero en diferente barco. Los Martínez son afortunados por contar con un ahorro importante que les permite confinarse una vez más. Hacen home office y los hijos sacan adelante sus estudios en línea. Cuentan con todo lo necesario. Los Pérez tienen que reforzar sus finanzas porque viven el día. El empleo o el pequeño negocio no da para más y menos ahora que deben cerrar. Los Domínguez o trabajan o no comen. Su sentido de familia los mantiene a flote. Unos ayudan a los otros. Pedro, Pablo y los indígenas borrachos y drogados, esos tiraron la toalla, algunos, desde antes de que todo esto comenzara, agobiados por un mundo que cambia, se complica y los desconcierta.

 

LA SOLIDARIDAD. -El mensaje para todos los navíos es el de la SOLIDARIDAD. El COVID puede matar lo mismo a un Martínez que a Pedro, Pablo o algún indígena. Ya basta de dividirnos hasta en esto. Es tiempo de reflexionar. Lo que hoy ocurre es una realidad brutal y aterradora. El COVID no tiene relación con elecciones, colores, preferencias y credos. Estamos enfrentando a un verdadero jinete del Apocalipsis que viene por todos. Lo que no debemos de olvidar es que la humanidad ha vencido una y mil veces flagelos como este y otros mucho peores. La receta es simple: AYUDA MUTUA Y CUIDADO RESPONSABLE. Es tiempo de voltear al lado para saber cómo están los Pérez, Martínez, Domínguez; Pedro, Pablo o ese indígena tirado en la esquina. Al tiempo que ubicamos la situación en el entorno, ayudar es la misión. Irresponsabilidad y estupidez, siempre existirá; es parte del todo que nos hace humanos. La diferencia se marca en la manera que las evadimos y pasamos al bando de los solidarios responsables. Te deseo suerte. La pandemia pasará tal y como han pasado las anteriores. Espero que cuando salga el sol podamos vernos de nuevo y saludarnos con un fuerte abrazo.

 

EL OBITUARIO NO MIENTE. -Por cuestiones de mi trabajo, he manejado el OBITUARIO desde hace casi dos décadas. Todos los días me comunico a las agencias funerarias para reseñar quién emprendió el camino.  Con conocimiento de causa puedo hablar un poco sobre cómo trabaja la muerte en esta región. En tiempos normales, entre cinco y seis personas fallecen en promedio a la semana. Existen algunas pocas  extraordinarias, sobre todo en verano, en el que son uno, si mucho dos. A partir de noviembre, con la llegada del frío, viene el “desviejadero” que se prolonga hasta febrero. Hasta hace no muchos años, era don Pepe de 87 años; doña Cuca de 90, don Martín de 95. De diez a la fecha, comenzó a ser recurrente Fernando de 45, Carmen de 38, Armando de 52. Hoy en día, parecieran predominar los jóvenes en el obituario. La diabetes, hipertensión y el estrés viene arrasando. Es la pandemia sorda, muda y ciega de la que no queremos hablar. No obstante, lo que comienza a ocurrir con el COVID es terrible. Fueron 16 funerales entre viernes y domingo pasados. Por favor, no me diga que no cree. Que el COVID es producto de una conspiración. Amigo, amiga, señora, señor, joven, niña…EL OBITUARIO NO MIENTE.

 

ADIÓS AMIGOS. –Acostumbro una reseña para el amigo que se va, sobre todo cuando se trata de personajes que, por alguna razón, causa o circunstancia, destacaron en la comunidad y región. Quiero ofrecer una disculpa a las familias de los últimos fallecidos. La maldita peste me saturó. Permítanme en bloque, decirle a los Moguell, a los Arrieta, a los Ávila, a los Hernández, a los Armendáriz, a los Nájera, a los Sagarnaga y todos en general que han perdido un integrante, que lo siento mucho. Que de todos y cada uno tengo una o varias historias que contar. Que todos contribuyeron de alguna forma a construir este Camargo que tanto amamos. Que todos fueron valiosos. Que a todos los recordaremos con aprecio, respeto y cariño. QUE DIOS LOS RECIBA EN SU GLORIA.