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Testimonio: La Embajada de México en Roma

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Durante el año 2016 tuve el honor de poder trabajar en la Embajada de México en Italia con sede en Roma, más precisamente en la Oficina de Política, Derechos humanos y Prensa.

 

A lo largo de mi ciclo dentro de esta representación diplomática, me di cuenta del orgullo y satisfacción que significa el representar a nuestro país en el mundo. Cada una de las personas que estábamos ahí coincidíamos y transmitíamos esa dicha y responsabilidad, cada quien desde su puesto o escritorio. De igual manera tuve el placer de conocer y platicar con diversas personalidades, unas del mundo artístico, otras del empresarial y otros agentes mexicanos que de una u otra manera llevaban a México en cada una de sus palabras, acciones y proyectos.

 

En el ámbito meramente laboral, pude empaparme de todas las áreas de la embajada, tuve la oportunidad de poder desempeñarme unos días en la Oficina Consular, con la redacción de notas verbales de carácter diplomático, posteriormente en la Sección de Cultura y en la Económico – Comercial y Multilaterales. Esta rotación previa antes de entrar a mi puesto oficial, me ayudó a poder conocer los diferentes temas, y entender más en lo general las funciones e importancia de la sede diplomática.

 

Posteriormente, ya establecido en la Oficina de Política, Derechos humanos y Prensa, tuve el placer de conocer a mi jefe, el Lic. Alfonso de Alba Aguayo, excelente diplomático y funcionario público, miembro del Servicio Exterior Mexicano y quien recibiera en 2014 el Premio Nacional de Administración Pública por su impecable labor como cónsul en Tucson, Arizona.

 

En esta oficina colaboré con la elaboración de análisis sobre la situación en Roma, Italia y la Unión Europea, dichos escritos pasaban a mi jefe y posteriormente al embajador, Juan José Guerra Abud. Así mismo me encargaba de monitorear e informar de manera diaria a la Secretaria de Relaciones Exteriores, todas aquellas noticias de la prensa italiana y europea relacionadas con México. De la misma manera me desempeñe en la colaboración durante los diferentes eventos protocolarios, dentro y fuera de la embajada, como el recibimiento de embajadores, ministros y diferentes figuras políticas italianas durante la celebración del Grito de Independencia, auxilio en temas de logística en la exposición ¨Lapidarium¨ en el Coliseo Romano del escultor mexicano, Gustavo Aceves, así como en la visita del reconocido empresario, Don Valentín Diez Morodo, con quien tuve una muy amena y nutrida plática. De igual modo, tuve la oportunidad de poder participar en contadas ocasiones en la organización y envió de la valija diplomática de Roma hacia la Ciudad de México.

 

Así mismo, conocí y entable amistad con los diferentes agregados militares, más en concreto con el General Brigadier y actual Jefe del Estado Mayor de la 17/a. Zona Militar, Roberto Pérez Ceja, representando al Ejército Mexicano y a su contraparte, el Contralmirante, Sacramento Morales, por parte de la Secretaría de Marina. De ellos no puedo más que agradecer cada una de sus atenciones y consejos, personas que contagian un tremendo amor y lealtad a la patria, de quienes aprendí que la disciplina y empeño en cada labor deben ser estandartes de vida tanto en lo personal como en lo profesional.

 

Al mismo tiempo, a lo largo de mi estadía en la representación, me di cuenta que no existe cosa más gratificante que disfrutar lo que haces, las horas y días corrieron rápido, pedía poder extender mi horario para poder sumar y ayudar en lo que se pudiera, no llegó a mí en lo absoluto la sensación de cansancio, siempre quise hacer más. Esto me motivó e impulsó a dar a conocer mi vivencia al regresar a la universidad en la Ciudad de México, así como para ayudar por medio de la sociedad de alumnos a mis compañeros con su proceso de documentación y aceptación en las diferentes embajadas de nuestro país en el mundo.

 

Por otra parte, también me tocó vivir momentos difíciles y de estrés, uno de esos días fue el 24 de agosto de ese año, cuando durante la madrugada se registró un sismo con magnitud de 6,2 con epicentro en la zona central de Italia, cerca de Roma. Este evento generó caos y dudas, las llamadas de información sobre daños y victimas ocuparon los siguientes días, motivo por el cual la embajada tuvo que implementar un plan de información para todos aquellos que necesitaran ayuda.

 

Sin duda alguna, el haber formado parte de esta representación me mostró la importancia que tiene el cuerpo diplomático y del Servicio Exterior Mexicano a lo largo del mundo, ellos son los que abren las puertas de nuestro país a las diferentes culturas y los que se encargan de difundir y dar a conocer cada una de las regiones, fortalezas y bellezas que nuestro país tiene.

 

De la misma manera aprendí y reafirme los conocimientos profundos en protocolo, formas y características que todo diplomático debe tener. Esta serie de aprendizajes complementaron mi formación tanto profesional como personal, ya que el trato y cordialidad deben estar siempre presentes, así como la habilidad de crear consensos y mediar toda situación que el diplomático enfrente.

 

Antes de finalizar quiero poner especial énfasis en la importancia que tiene el ser eficiente, eficaz y polifacético. Como lo dije anteriormente, solo se siente el compromiso de poder hacer más, que si el horario era de cuatro o cinco horas, pedir extenderlo y aprovecharlo en la elaboración y colaboración en mi oficina u otras áreas de la representación, donde se pudiera sumar y al mismo tiempo aprender.

 

Finalmente, quiero agradecer infinitamente al Embajador Guerra Abud, por su bienvenida y constante seguimiento que tuvo a lo largo de esos meses, su trabajo me inspiró respeto y formalidad en cada acción que llevó a cabo. De igual manera quiero mandarles un fuerte abrazo lleno de agradecimiento y admiración al Ministro Gabriel Rosenzweig, al Consul Gustavo Martínez Cianca, a la Lic. María Cerón Vélez, a la Lic. Rosa Elba del Rio y a todos aquellos que me alentaron, aconsejaron y guiaron a lo largo de todo ese tiempo para poder cumplir mi trabajo de manera cabal y ser un buen agente de representación de México en el mundo.

 

 

“Al final, cuando todo se acaba, lo único que importa es lo que has hecho.”

Alejandro Magno

 


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