Camargo

Presbítero Helder Hernández deja Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Camargo; llegará el Padre Iván Grajeda


CAMARGO.- El presbítero Helder Hernández Montoya, Vicario de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Camargo, anunció este 11 de abril en las Misas dominicales, que recibió una nueva encomienda por parte del Arzobispo de Chihuahua, Monseñor Constancio Miranda Weckmann, quien le ha solicitado trasladarse como Vicario Parroquial al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Delicias, Chihuahua.

El Padre Helder apoyó al Padre Pascual Rodríguez Sáenz, Párroco de Nuestra Señora de Guadalupe durante un período de seis meses en el acompañamiento pastoral de las comunidades y ministerios.

En este tiempo coordinó la Página de Facebook de la Parroquia e inició el Boletín Parroquial “Digo Sí”. A nivel Decanato fue encargado de la Pastoral de la Comunicación y el 19 de marzo de 2021 presentó el Proyecto que tiene la finalidad de unificar la Comunicación de las 7 Parroquias iniciando con la Página de Facebook “Decanato Santa Rosalía Camargo”.

Con estas palabras el Padre Helder se despedía de la comunidad:
“…Es un placer haberles conocido, haber convivido con ustedes. Más que estar tristes, es una alegría.
Creo yo que el Señor, en tan poco tiempo, hizo su obra, muchas cosas a través de ustedes, a través de nosotros, son seis meses que parecen como seis años. Estar agradecidos con Dios, viene el Padre Iván Grajeda, un gran sacerdote, una gran persona, que dará continuidad al trabajo pastoral. Es un gusto encontrarlos en el camino, yo espero volverlos a encontrar y recordarles que nuestra meta es el cielo. Nunca se olviden de eso. ¡Dios les bendiga!…”

El Padre Helder es originario de Saucillo, Chihuahua; es hijo de Rosendo Hernández y Magdalena Montoya; nació el 10 de noviembre de 1990; fue ordenado Diácono el 24 de marzo de 2020 y recibió el Orden Sacerdotal el 30 de septiembre de 2020.

Oremos por la nueva encomienda del Padre Helder.

«Queridos hermanos, el Señor los ha elegido y les ha destinado a que vayan y den fruto y el fruto permanezca. Aceptando en obediencia cristiana el lugar a donde sean enviados, piensen que no van por iniciativa personal, sino enviados por Dios, sin buscar ventajas o comodidades».
(Monseñor Constancio Miranda Weckmann)

Redacción:
Gustavo Hernández Fuyivara