CAMARGO.- El psicólogo Edwin Ramírez González habló para Impacto Noticias sobre el movimiento therian que ha venido tomando fuerza en México y todo el mundo que sobre todo llama la atención de jóvenes hombres.
El especialista mencionó que esta tendencia se manifiesta en mayor medida en jóvenes, en específico hombres, pero que aun cuando puede causar extrañeza entre el resto de la población, no es tan diferente de tendencias como el ser rockero, cholo o emo en su momento.
“Puede haber adultos, pero es una singularidad mayor de jóvenes. Es una identificación mayor de ser animal, pero sin dejar de ser humanos. Es importante señalar la diferencia de un trastorno mental como delirios, esquizofrenia o trastornos bipolares en la que se adopta una actitud animal y en el delirio se cree que tienen colmillos, garras o pelo”, dijo.
Al hablar de therians, se habla de jóvenes que se identifican con el sentir animal, con el que tienen una afinidad.

“En las etapas del desarrollo humano, de 16 a 21 años hay una necesidad de identificarse con una ideología o con algo. Esto no es nuevo. Es importante hacer alusión a que en otras culturas hay afinidad con los animales y creer que se tienen similitudes. Esto se puede ver con los horóscopos, con el espíritu animal o los nahuales”.
Comentó que es complicado saber hasta qué punto se trata de algo pasajero en los jóvenes y qué tanto se puede hablar de una penetración en su identidad, pues como ejemplificó, en su momento se hablaba de los “furrys” como una moda pasajera, pero que al día de hoy hay personas que lo han adaptado como parte de su personalidad.
“Es importante ser respetuosos y tolerantes. Habrá que dejar a los jóvenes experimentar estar actitudes. En nuestro tiempo fueron los cholos, los rockeros y los emos. Es una etapa que debemos respetar y que no es para siempre ni de lo que debemos asustar”, pidió el psicólogo.
El especialista negó que se trate de un trastorno mental y que como padres se debe dejar a los jóvenes el expresar su identidad, pues agregó, no se ha hablado del daño a terceras personas en el desarrollo de su identidad.
“Que radique en nosotros la tolerancia, el respeto y el cariño hacia nuestras familias”, concluyó.








