¿DESAPARECER EL INE? -Respeto total a los ideales de cualquier grupo social que se manifieste en este país. Es un derecho constitucional maravilloso que nos hace realidad el por qué vivimos en un México libre. No obstante, esta misma libertad nos permite analizar, procesar y debatir cualquier tema. Excelente lo ocurrido el pasado fin de semana contra la desaparición del Instituto Federal Electoral. El problema es que la sociedad no alcanza a entender la presunta desaparición del órgano ciudadano. La propuesta de reforma habla de modificaciones a la estructura para asegurar elecciones más limpias, libres y sin fraudes electorales. El documento habla de cambiar la denominación del INE por el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas. Elegir a los consejeros y magistrados mediante el voto de la ciudadanía. Eliminar la figura del diputado plurinominal y reducir de 500 a 300 el número de los mismos. Eliminar la duplicidad de funciones con tribunales locales. Eliminación de financiamiento a partidos políticos y creación de una legislación única en material electoral, además de eliminar cuatro consejeros y dejarlo en siete, así como también 32 escaños en el senado de la república.
MÁS ARGUMENTOS. -Partir de que se pretende desaparecer el INE, pareciera un argumento insuficiente. Si mal no recuerdo, en los últimos años, se han realizado campañas en las que se promociona la desaparición de los plurinominales y la información sobre el altísimo costo de las elecciones en el país es constante amen de momentos en los que se ha cuestionado duramente los resultados. Al momento, no se termina de entender el por qué estar en desacuerdo con una reforma que pretender atacar de fondo viejos anhelos de la población. Elecciones mas baratas, eliminar duplicidad de funciones, reducir hasta en 24 mil millones de pesos anuales la operación del órgano, seleccionar a los operadores de la estructura mediante procesos más transparentes y ciudadanos, reducir el fondeo a los partidos políticos y ubicarlos a lapsos en los que se celebren elecciones, reducir el número de regidores en los municipios, en resumen, adelgazar la gigantesca nómina de un sistema electoral que ciertamente ha trascendido a mejores momentos, pero que al mismo tenor, requiere seguirse perfeccionando. Complicado salir a la calle para sumarse a una protesta que solo maneja el concepto de que se pretende desaparecer al INE.
SE REQUIERE MÁS INFORMACIÓN. -Sin duda, se requiere más información porque, no se observa quién pueda estar en contra de terminar con el mantenimiento de los partidos políticos y a muchos de sus corruptos dirigentes. De terminar con los diputados y senadores que no se ensucian siquiera los zapatos en una campaña y que terminan siendo los que definen los asuntos más importantes en el país. Cómo estar en desacuerdo con acotar el poder de dirigentes multimillonarios insaciables y totalmente alejados de los mínimos anhelos de la población. Bien complicado argumentar al ciudadano de a píe el por qué debe protestar contra la reforma electoral diciéndole solamente que AMLO pretende desaparecer el INE. Seguramente desde las cúpulas partidistas y la clase gobernante, existen reflexiones mucho más profundas. El meollo del asunto sería entenderlas más allá de considerar que atentan contra los intereses más íntimos del statu quo.
POR LO PRONTO OBSERVANDO. -Luego de la manifestación del pasado fin de semana, que sin duda fue importante y generó un momento de real contra peso en la desdibujada falange opositora al régimen, la población requiere más información. La reforma contempla puntos que para cualquiera resultan contundentes. El documento va al corazón del hartazgo social y en contra de decenas, cientos de políticos altamente corruptos y depredadores. En contra de la marginación del ciudadano común para poder siquiera aspirar a la participación en elecciones. El entorno, si bien positivamente evolucionado con el nacimiento del IFE en los 90’s, requiere continuar avanzando. De hecho, la reforma propuesta por el Gobierno federal encabezado por AMLO, se sigue quedando corta con relación a un ideal democrático ancestral. Una disculpa sentida a quienes, por su preparación, agudeza e inteligencia, han comprendido de inmediato el peligro que representa para México apoyar la multicitada reforma electoral, pero la mayoría, hijos de vecinos, estamos todavía confusos en alto grado.




