A lo largo de los últimos días nuestra mente y estilo de vida han cambiado. Entre noticias, home office, meditación, lectura, ejercicio o simplemente haciendo nada, el deseo de reunión y convivencia con nuestros seres queridos ha tomado un tinte de intensidad y desesperación.
Cabe decir que me incluyo dentro de aquellos que el permanecer tiempo prolongado sin convivencia social puede llegar a ser desesperante, pero recordemos, hoy la causa es más grande que cualquier cosa.
Ahora, los que estamos en la posibilidad de hacer la cuarentena, hay que ver esta como una oportunidad de introspección, un tiempo para pensar, ir hacia atrás y ver que veníamos haciendo mal como humanidad e individuos, en que fallamos, que dejamos de hacer o que pudimos hacer mejor. Del mismo modo, dedicar tiempo a la lectura, al aprendizaje, al estudio de temas que posiblemente siempre tuvimos en mente pero la falta de tiempo nos impidió estudiar. Veamos este encierro como una oportunidad de enriquecernos como seres humanos, de ser conscientes, de depurar y desintoxicar el alma, para que el día que salgamos de nuevo a la vida que tanto añoramos, podamos brillar una vez más y de forma más intensa.
Pero, ¿por qué llegamos a semejante nivel de colapso?
Reflexionando de manera personal, y dejando a un lado las explicaciones medicas científicas, pensé; ¿será que la vida, la naturaleza o Dios, nos están poniendo un alto como especie?
A lo largo de las últimas décadas, la humanidad ha tenido avances tecnológicos nunca antes vistos, se han llevado a cabo grandes descubrimientos científicos, sofisticadas exploraciones en otros planetas, se han desarrollado tratamientos para diversas enfermedades que nunca pensamos ver, se ha alcanzado y potencializado la inteligencia artificial, entre muchos otros logros más.
Pero, del mismo modo, se ha dañado al planeta como nunca antes se había hecho. Los mares y océanos se han convertido en los basureros de nuestra sociedad, habiendo una isla de basura en el océano pacifico que ocupa un total de 1,7 millones de kilómetros cuadrados, el equivalente a tres veces el tamaño de España.
De igual manera, el calentamiento global ha alcanzado niveles críticos e irreversibles, teniendo como consecuencia el aumento de casi 2 grados más a la temperatura promedio mundial, lo cual alcanzando estos sería crítico para la temperatura del planeta desafiando por completo uno de los principales objetivos de evitar dentro del plan contra el cambio climático: el Acuerdo de Paris.
Así mismo, la extinción de especies animales se ha dado de manera agresiva y masiva, según datos de la Organización de las Naciones Unidas, para mayo del año pasado, cerca de un millón de especies estaban al borde de la extinción, dato que nos refleja la gravedad de la situación.
Por otro lado, los mantos acuíferos de las diferentes regiones del planeta están siendo explotados llegando al punto de secar por completo zonas enteras, no teniendo estas ni siquiera la capacidad para poder cubrir sus necesidades básicas. Cabe resaltar que nuestro país ya sufre los estragos de la escases del agua, la cual es controlada para su debido aprovechamiento en algunas ciudades, y en algunos estados, está siendo defendida y hasta peleada.
Sin lugar a duda nos hemos convertido en auténticos depredadores de nuestro mundo, hemos abusado de nuestra posición para disponer de manera desmedida de los recursos y facilidades que la naturaleza nos brinda. Cabe destacar, no estoy diciendo que lo que estamos viviendo en la actualidad sea consecuencia directa de estas acciones, simplemente quiero resaltar que probablemente el mismo planeta pidió un descanso.
Sera importante llegar a un análisis profundo el cual nos deje ver lo mucho que hemos avanzado, pero también lo mucho que hemos destruido. Es por eso que invito a cada uno a depurar todo eso que cargamos, que lo expongamos de manera sincera para que la actual pandemia lo purgue y libere a una nueva humanidad en un distinto y renovado mundo.