CAMARGO.-Daños materiales de 20 a 25 millones de pesos el saldo inicial del aparatoso incendio registrado la noche de ayer en las instalaciones de la Asociación Agrícola local de Camargo. La cooperativa de la organización a cargo de Alfredo Zubia Fernández quedó reducida a cenizas, la mercancía 100% siniestrada y los techos colapsados.
El presidente de la organización Jorge Aldana Aguilar refiere la contingencia como una desgracia total para el sistema que aglutina a más de 2 mil productores medianos y pequeños enclavados en el distrito de riego 113 “Alto del río Conchos”.
“Tan solo en la cooperativa se contaba con un stock propio y a consignación por más de 7 millones de pesos. Esta mañana contactamos con el diputado Luis Aguilar el cual busca ya una audiencia con el secretario de desarrollo rural estatal René Almeida al que invitaremos a la zona de desastre para que constate la magnitud de lo ocurrido”, explicó el dirigente.
“Por fortuna las llamas no afectaron el área de oficinas, ni tampoco la recientemente construida área de juntas y atención al público y a los socios. Esta misma mañana el consejo directivo estará reuniéndose para evaluar la situación y comenzar a esbozar la estrategia a seguir. El llamado es a la unidad y la confianza. El desastre es enorme, pero tendremos que salir adelante con pundonor e inteligencia. Si con los recursos disponibles no podemos comenzar la reconstrucción, iniciaremos con la limpieza. Por ser demasiados químicos en el ambiente, esperaremos el dictamen de COESPRIS y el lugar donde se confinarán los escombros contaminados”, continuó explicando.
Los afectos comenzarán en cascada. Primero el retroceso. Antes, cuando toda esta infraestructura no existía, los agricultores teníamos que salir de la ciudad para buscar piezas, consumibles e implementos. Ahora tendremos que hacer lo mismo, en detrimento de la economía. Tan solo de la cooperativa dependen 10 familias; en la asociación agrícola local trabajan más de 22 personas. Lo mejor de todo es que nadie perdió la vida, tampoco lesionados. Lo que sigue es retomar energías, ponernos de píe y trascender el desastre, concluyó Jorge Aldana Aguilar.