CAMARGO.- El aumento en los precios de los productos también ha reducido considerablemente el margen de ganancia de los comerciantes ambulantes, quienes en algunos casos prefieren mantener precios accesibles antes que perder clientes, especialmente entre los estudiantes.
Gerardo Ronquillo Álvarez explicó que anteriormente los comerciantes podían obtener márgenes de ganancia mucho mayores, pero actualmente el encarecimiento de prácticamente todos los productos les deja una utilidad considerablemente menor.
“Antes uno decía voy por el 100%, el 80%; ahorita ya nos queda un 40 y un 35% de ganancia, ya no nos queda ni el 50 siquiera. Ahorita ya todo está muy caro, carísimo está todo, y ya no hay lugar donde llegue usted y diga voy hasta la tienda y me va a dar todo; ya todo está igual donde quiera, de caro, y pues uno a veces hasta para subir su producto también la piensa”, explicó.
El comerciante señaló que una de sus prioridades es que los niños puedan seguir comprando sus productos, por lo que en ocasiones ajusta las porciones y precios para que los estudiantes puedan completar la compra con el dinero que llevan.
“Yo aquí en el pueblo manejo los cócteles, puros de medio litro, pero allá en la población, en las escuelas, les meto hasta de 20 pesos, por tal de que el niño se vaya contento, que complete él y me pueda vender. Y de pérdida a mí me quedan mis dos, tres pesos”, comentó.
También hizo un llamado a la población a apoyar a los vendedores ambulantes, ya que sus ingresos dependen directamente del consumo diario de las familias, estudiantes y trabajadores.
“Yo nomás les pido que nos apoyen, porque así dependemos nosotros, nosotros aquí en el municipio dependemos mucho de la gente, de los niños, de las señoras, de los estudiantes, de los jóvenes. Ese dinero es con lo que nosotros nos mantenemos, con lo que nosotros nos sostenemos”, señaló.
Incluso explicó que su objetivo no es enriquecerse con el comercio, sino obtener lo necesario para salir adelante día con día.
“Yo no le tiro a que me queden millones o a hacerme rico. No. Yo le tiro a que Dios me dé de comer. Aunque les dé barato, yo le tiro a que a una bolsa de lagrimitas, de cueros o de chetos, me queden tres pesos; no me queden más, porque yo, en volumen, saco lo del día. Si vendo 100 bolsas y me quedan tres pesos, ya saqué lo del día, mis 300 pesos”, concluyó.





