CAMARGO.- Para los comerciantes ambulantes de Camargo, los meses de julio y agosto representan una temporada complicada debido a la ausencia de estudiantes en las escuelas, uno de sus principales grupos de clientes.
Ante esta situación, el comerciante Gerardo Ronquillo Álvarez explicó que durante este periodo opta por trasladarse a comunidades y zonas agrícolas para ofrecer productos y bebidas a los jornaleros.
Señaló que los niños y las mujeres representan una parte importante de sus ventas durante el ciclo escolar, por lo que el cierre temporal de las escuelas también se refleja directamente en sus ingresos.
“En tiempos de que no hay escuelas, a todo vendedor ambulante nos afecta. El mejor cliente para nosotros es el niño y la mujer; en tiempos de escuela, el niño es el que nos consume mucho y la mujer igual, porque muchas veces tiene mucho trabajo en su casa y, en lo que le prepara la comida a los niños, pues ya le compran a uno el cóctel, el vasito de elote, el raspado o el dulce”, aclaró.
Ante la disminución de ventas en la ciudad, dijo que busca otras alternativas para continuar trabajando y obtener ingresos, principalmente siguiendo a los trabajadores del campo durante sus jornadas.
“Yo en estas fechas lo que hago es que me voy para las labores, a vender o a seguir al jornalero, porque el jornalero es el que trae ahorita. Tenemos que alcanzarlo en las labores. Pues llevarles agua fresca, porque más a las horas de ahorita, de las 12 en adelante, andan sedientos. Entonces yo lo que hago es llevarles algo fresco, como fruta fresca, agua de sabor o agua natural, y gracias a Dios pues le consume uno”, detalló.
El comerciante explicó que recorre diferentes puntos de la región, entre ellos Rancho Viejo, Rancho Nuevo, Reforma, La Boquilla y San Francisco de Conchos, utilizando su triciclo motorizado para acercarse a los jornaleros.





