CAMARGO.- La fe, la unión familiar y el respeto por las tradiciones han permitido que la familia Valdivia González mantenga viva, por más de cinco décadas, la celebración del tradicional novenario en honor al Santo Niño de Atocha.
“Primeramente, darle gracias a Dios por otro año más de esta tradición que nos encomendó mi madre. Va un promedio de 54-56 años haciendo el novenario al Santo Niño de Atocha, ya que es una tradición que no se debe perder”, expresó uno de los integrantes de la familia.

Según relataron, el origen de esta devoción se remonta a la abuela de la familia, quien padecía un tumor y se encomendó al Santo Niño de Atocha para recuperar su salud.
“Ella tenía una enfermedad, un tumor, y se encomendó al Santo Niño de Atocha. De ahí ella se curó, se alivió, y mi madre siguió la tradición que hoy continúan mis hermanas y nosotros mismos”, recordaron.

Los entrevistados destacaron que más allá de los favores recibidos, uno de los mayores milagros atribuidos al Santo Niño ha sido mantener unida a la familia a pesar del paso del tiempo y de que muchos de sus integrantes viven separados por cuestiones laborales.
“Yo creo que el milagro más profundo del Santo Niño es tenernos unidos como familia. Somos muchos y seguimos unidos todos. Para hacer este festejo nos cooperamos todos como familia; uno pone un granito de arena y otro pone otro”, señalaron.
“Aquí todo el que venga es bienvenido. Es una reliquia que tenemos de años. Mi madre criaba sus marranos para hacer el festejo del Santo Niño y es una tradición que ojalá nunca se pierda”, añadió.
Por su parte, otra integrante de la familia hizo un llamado a las nuevas generaciones para conservar las tradiciones religiosas y fortalecer la fe.
“Decirle a los jóvenes y a las familias que sigamos con las tradiciones, con la fe sobre todo. La fe mueve montañas y hay que seguir unidos y salir adelante”, expresó.
Asimismo, compartió que varios integrantes de la familia consideran haber recibido favores y milagros relacionados con la salud.
“Ha habido varios milagros. Hemos tenido familiares que han pasado por operaciones complicadas y gracias a Dios han salido bien. Mi sobrino estuvo muy malito y es uno de los milagros más grandes que hemos vivido recientemente”, relató.
La familia recordó que esta tradición nació en Camargo y ha permanecido en el municipio desde sus inicios, cuando sus padres y abuelos comenzaron a realizar el novenario en lo que hoy se conoce como Camargo Viejo.
Finalmente, agradecieron el apoyo de la comunidad y extendieron una invitación abierta a quienes deseen participar en las actividades religiosas y convivencias que forman parte de la celebración en su domicilio ubicado en la calle Montes de Oca 411.
“Están invitados todos los que quieran venir. Tendremos matachines y la reliquia se servirá alrededor de las cinco o seis de la tarde”, concluyeron.





