CAMARGO.- Alejandra Vázquez, instructora de Zumba, recoció que ha sido un año complicado para las personas que trabajan en gimnasios y espacios de zumba pues no fueron considerados como lugares esenciales por las autoridades y tuvieron que cerrar.
“Ha sido una situación muy crítica y difícil por sostenernos tanto en rentas y sueldos. Estamos tratando de sostenernos, pero otros han quebrado. Algunos todavía le damos mantenimiento a los espacios a la espera de volver a abrir”, señaló.
Vázquez, quien ya tenía catorce años viviendo en Delicias tuvo que regresar a su ciudad de origen debido a la pandemia. Ahora busca la forma de abrir un espacios para dar clases de zumba en lo que antes era un gimnasio, el cual quebró durante el cierre de actividades.
Señaló que actualmente no se han entrevistado con autoridades locales para buscar su pronta apertura, aunque está se programó para próximos días.
“Serán las autoridades quienes den la luz verde para ver si abrimos otra vez, pero sí creo que no debimos cerrar”, agregó.
Por último, invitó a las personas a no bajar la guardia, pues parte del problema se debe a que una gran parte de la población ha dejado de creer en los riesgos.






