CAMARGO.- La tarde de hoy se cumplieron 19 años de que Mazorqueros de Camargo obtuvo el primero y único campeonato estatal el beisbol organizado de mayores. Fue Rubén Salas Velo quien se encargó de recordar la enorme emoción que los aficionados el rey de los deportes en la IX zona, vivieron aquella tarde de 10 de octubre del 2004, en el Estadio Alonso Ronquillo Gardea.
En formato de 8 milímetros, Salas Velo captó el momento vivido minutos antes de las 2 de la tarde de aquel domingo en el que la escuadra de Mazorqueros doblegaba en casa en limpia de cuatro encuentros al potente equ8ipo de Manzaneros de Cuauhtémoc.
“No cabía un solo aficionado más en el Estadio. Lorenzo Cisneros, legendario cronista de beisbol fallecido en la pandemia, gritaba a los aficionados que no deberían ingresar al terreno de juego, pero nadie atendía su llamado. La gente corría para levantar en hombros a la tribu dirigida por el local Jaime “Jimmy” Portillo. Se trataba de un momento que no se había vivido nunca y después de aquel 2004, tampoco nunca se ha repetido”, señaló Salas Velo.
En las imágenes niños felices que hoy son padres de familia de más de 30. Muchos en la escena ya fallecieron. En el centro, los hermanos Sáenz Flores, empresarios encabezados por Héctor, este ultimo el hombre pasión que trascendió todo para lograr la historia pura en el deporte. Ellos fueron los artífices de la victoria y como si fuera un punto en su universo, a partir de ahí inició su desvinculación como familia de negocios.
En el trayecto de caso dos décadas, se han hecho otros grandes esfuerzos para conquistar el campeonato siendo el entonces líder del sindicato petrolero Luis Ricardo Muñoz Natividad el legendario “Mackarty” quien acarició en el 2021 el campeonato que Teto Sáenz y sus hermanos conquistaron en el 2004. Pareciera una maldición, toda vez que después de ese acercamiento la debacle del controversial dirigente sindical se vino aplastante.
En el centro del gran estadio Manuel Alonso Ronquillo Gardea, luce orgullosa la estrella solitaria. El testimonio de que la ciudad pudo lograr el clímax cuando decidió a consolidar la unidad. Solitaria porque la “unidad” no es precisamente algo que se le dé a esta tierra. Hoy, 19 años después, lo único que existe de aquel momento es el recuerdo captado en una vieja cinta de 8 mm y el recuerdo en la mente de miles que ahí estuvieron que la corona llega cuando todos vibran en la misma frecuencia, algo que Camargo ni la novena zona sabe cómo repetir.





