CAMARGO.- El taxista Jesús Rivera lamentó que durante el año pasado y todo lo que va de este se ha sufrido mucho pues las medidas de prevención se endurecieron y la poca movilidad disminuyó el trabajo.
“Nos limitó, ya no podíamos transportar más de dos personas. Nos ha afectado bastante con los cierres de las tiendas, ahí había mucho derrame económico”, explicó Rivera.
“Nosotros tenemos familia, pero si no hay pasaje no hay sustento”, agregó.
Destacó que un gran porcentaje de la población que requiere del servicio de taxi sí hace caso de las medidas de prevención, lo que para ellos representa un alivio, pues tampoco quieren llevar la enfermedad a sus hogares.
Otro de los efectos negativos es el aumento del precio de la gasolina y el hecho de que las tarifas por servicio se mantienen.
“Realmente ya no salimos. No se ha autorizado un aumento a las tarifas, esa orden es de Transporte. Esto ya no sale. Si hago 600 pesos son 200 para la gasolina, 200 para el socio y 200 para mi. Eso sin contar el mantenimiento que exige Transporte cada cierto kilometraje”, señaló al respecto.




