CAMARGO.- El sonidero Jesús Alan Escamilla destacó que la tarde de este sábado se presentó una inconformidad por parte de algunos vecinos y transeúntes por el aparente ruido que provocó lleva a cabo su trabajo.
Escamilla señaló que vecinos se portaron de manera agresiva con él, intentando persuadirlo de dejar su trabajo por la molestia que ellos sentían.
“No es la forma, vinieron a agredir a mi hijo con palabras obscenas y eso está mal. Todos tenemos derecho a trabajar. Hay que se tolerantes, llegar con la persona encargada del sonido y decirle nuestro sentir, pero no llegar y agredir con groserías”, señaló el sonidero.
Ante la situación, explicó que su trabajo de este sábado parte de la contratación de una persona con la finalidad de armonizar las calles de Camargo ante la crisis económica que se vive actualmente y la próxima celebración del Día de las Madres.
Asimismo, el sonidero reconoció que saben que la música puede estar en un volumen alto; sin embargo, ellos buscan la forma de no afectar a las personas y trabajan a decibeles considerables.




