POR LUIS FERNANDO GONZÁLEZ GUZMÁN
FELICIDADES A TODOS LOS MÉDICOS.-En tiempos donde la prisa y la fragmentación parecen dominarlo todo, el Día del Médico nos invita a detenernos y reconocer a quienes, desde la ciencia y la compasión, sostienen uno de los pilares más delicados de la vida comunitaria: el cuidado de la salud. Ser médico en México y particularmente en regiones como Camargo y la zona centro-sur de Chihuahua, no es solo ejercer una profesión. Es asumir una vocación que exige presencia constante, formación continua, fortaleza emocional y, sobre todo, humanidad. En cada guardia, en cada diagnóstico, en cada sala de espera, se juega mucho más que una receta: se juega la esperanza.
SU PRESENCIA SIGUE SIENDO MUY IMPORTANTE.-Los médicos rurales, los que atienden en clínicas de primer contacto, los que recorren comunidades con escasos recursos, son testimonio de que la medicina no se limita al bisturí ni al expediente. Es también escucha, paciencia, y muchas veces, improvisación ante la carencia. Son ellos quienes, sin reflectores, sostienen el tejido de lo público, de lo urgente, de lo invisible. En Camargo, hemos visto cómo el médico se convierte en consejero, en puente entre instituciones, en figura de confianza. En campañas de vacunación, en atención a adultos mayores, en prevención de suicidios o adicciones, su papel trasciende lo clínico y se vuelve comunitario. Y en ese sentido, el Día del Médico no es solo una efeméride: es un llamado a cuidar a quienes nos cuidan.
LOS RETOS DE LA MEDICINA.-Pero también es momento de mirar los retos. La precarización laboral, la sobrecarga de trabajo, la falta de reconocimiento institucional y el desgaste emocional son realidades que no deben normalizarse. Si queremos una salud pública digna, debemos empezar por dignificar a quienes la hacen posible.
PD.-Desde QUARTUS, esta columna quiere abrazar a cada médico que ha sostenido una mano temblorosa, que ha dado una palabra de aliento, que ha permanecido cuando otros se han ido. Porque en su vocación, encontramos una forma de resistencia ética. Y porque en su servicio, se revela lo más humano de nuestra sociedad.





