DESCANSE EN PAZ HÉCTOR SÁENZ FLORES. -Intenso y notable hasta el mismo momento de su partida, el Ingeniero Héctor Sáenz Flores decidió convertirse en el mismísimo 2023, justo a 20 años de distancia del primero y único campeonato de Camargo en el beisbol de mayores donde fue el director general de la orquesta. Enfocado, inteligente, conocedor profundo de su entorno, duro, como cualquier empresario de su nivel, Héctor marcó época en el deporte y en el negocio familiar. Platicar con él, en aquellos arranques del nuevo milenio, era tanto como sentarse a la butaca. Luego de un par de tazas de café y unos 10 cigarros, Raleigh su marca favorita, los escenarios se arreglaban o por los menos, se trazaban las soluciones que a la postre marcarían el siguiente paso en todos los asuntos en los que se involucraba. Su visión era la de la experiencia, acrisolada en sus tiempos de juventud en las que mezclaba fórmulas para lo que tiempo después fue la base del extensísimo menú de SAFLOSA Industria Real. “No te imaginas cuántos casos o peroles de fórmulas fallidas pararon en la basura hasta que logramos la base de lo que a la fecha es el producto estrella de la empresa, la Crema Real”, me compartió en muchas charlas.
EL EMPRESARIO. – No ahondaré en la posición que Héctor jugó en la familia Sáenz Flores. Lo único que me queda claro, es que fue sin duda, el ariete, el oficial al mando que portaba el estandarte, el encargado de compartir con la comunidad el rumbo en los muchos temas a cargo del clan. Héctor aprendió y compartió la magia del trabajo en equipo. De otra manera sería impensable el logro del campeonato de beisbol para Mazorqueros de Camargo bajo la tutela de SAFLOSA en el 2004. Con Héctor a la cabeza, la familia vivió un importante periodo de influencia, siempre positiva, no solo en la región de su Camargo natal, sino en el Estado y en la negociación empresarial de alta gama en el país. En su mejor momento, el consorcio llegó al top en todos los sentidos. Los que más producían, los más diversos en productos, los que mejor pagaban a sus empleados. Para no abundar en más adjetivos, LOS MEJORES.
EL DEPORTISTA. -Héctor contaba siempre que no fue un gran deportista. No hubo tiempo para esta parte. El ritmo de trabajo y espíritu emprendedor inculcado por su padre Don Enrique Sáenz Villa, fue total. Doña Tere Flores, su madre, aportó la fortaleza de la unión entre hermanos y la parte del altruismo. Atrapado en el grato agobio de los firmes principios, la siempre polémica forma de ser del Inge Héctor, navegó en estos dos mares. Si bien no fue un deportista de “terreno de juego”, su participación y legado fue tan o más importante, desde la parte de la estrategia. Con Héctor, el proyecto Mazorqueros de Camargo alcanzó el ideal, es decir, pensar y trabajar la cantera, al tiempo de allegarse de los mejores elementos para alcanzar “las estrellas”, ese lugar en las alturas, de donde alcanzó a tomar una con sus manos, misma que colocó en la parte más alta del gran estadio “Manuel Alonso Ronquillo Gardea”, donde 20 años después, sigue brillando en el corazón de los aficionados al rey de los deportes. Esa estrella solitaria, es hoy, Héctor Sáenz Flores.
ADIOS AMIGO. -De vacaciones decembrinas en Ruidoso, a escasas tres horas de terminar el 2023, la presión de décadas de trabajo, el agobio tirano de un espíritu permanentemente inquieto, 71 años a cuestas, casi 72 en febrero, y un mucho de la grata, pero traicionera nicotina presente a lo largo de su vida, cobró acuse de recibo. Un abrazo solidario para su esposa Rossy; para sus hijos Héctor, Diana y Enrique. Para sus hermanos Kike, Normando, Javier, Jorge, Chela, Titi y Juanito. En memoria de sus padres Don Enrique y Doña Tere. Desde este humilde espacio, vaya un sencillo resumen de una vida rica, intensa y poderosa.
DESCANSA EN PAZ QUERIDO AMIGO, INGENIERO HÉCTOR SÁENZ FLORES.






