POR: LUIS FERNANDO GONZÁLEZ GUZMÁN
El sábado por la mañana, en el auditorio cultural de Camargo, ocurrió algo que revela más que cualquier boletín federal. La Feria de Servicios del Infonavit llegó con su delegación estatal, encabezada por Julio César Fajardo. El evento tenía todo para ser una jornada de claridad: trámites, asesorías, presencia institucional y un menú amplio de programas que, según se dijo ahí mismo, buscan atender pendientes históricos y avanzar en la regularización, la certeza jurídica y la vivienda social.
Sin embargo, al intentar entrevistarlo, el delegado estatal respondió: “no estoy autorizado a generar información”.
La frase, más que un cierre, fue un síntoma.
Porque mientras que alcalde Jorge Aldana hablaba de reservas territoriales, de coordinación con COESVI y de un proyecto que en Camargo podría iniciar con 220 viviendas y escalar a más de 900, lo verdaderamente relevante, que ese mismo sábado se abrió el programa nacional de Vivienda del Bienestar para el municipio, quedó sin vocería, sin confirmación y sin narrativa oficial. Un anuncio de ese calibre terminó reducido a comentarios laterales, sin la voz de quien debía explicarlo.
La escena se repite.
El lunes, el director ejecutivo de la JCAS, Mario Mata Carrasco, volvió a colocar en la agenda pública la advertencia de que la federación buscaría extraer 300 millones de metros cúbicos de agua de La Boquilla, Las Vírgenes y El Granero. Una declaración de alto impacto regional.
Hoy es miércoles y Román Alcantar Alvidrez, director estatal de Conagua, sigue sin emitir un comunicado, una postura, una precisión mínima. Silencio absoluto frente a un tema que, por su naturaleza, exige información técnica, verificable y oportuna.
En ambos casos, la constante es la misma: la comunicación federal no está bajando a tierra.
No se trata de resultados, que existen, y en varios frentes son visibles, sino de la ausencia de una estrategia de comunicación operativa, territorial, cotidiana. Todo indica que la federación está dejando la vocería en manos de la Mañanera y de la presidenta Claudia, como si el país pudiera comunicarse únicamente desde el centro y hacia arriba, sin considerar que los estados y municipios requieren información directa, contextualizada y verificable.
Por eso resulta inconcebible que un delegado estatal del Infonavit llegue a un municipio gobernado por el PAN, con programas de alto beneficio social, y declare que no está autorizado para informar.
Y resulta igual de inconcebible que el responsable de la administración del agua en Chihuahua permanezca omiso ante una declaración que, por su naturaleza, demanda precisión inmediata.
En este entorno, quienes operan desde la periferia informativa, los que lanzan metralla, los que ocupan vacíos, los que disparan narrativas sin contrapeso, encuentran terreno fértil.
La federación tiene proyectos, inversión y visión.
Lo que no tiene, al menos en Chihuahua, es comunicación de cancha.
Y cuando la comunicación falla, la política se llena de ruido.





