DANNA, OTRA HISTORIA DE HORROR. –La madrugada del 19 de agosto, Chihuahua se estremeció. Danna Angelina Muñoz Rayón, de 21 años, fue localizada sin vida, enterrada en el patio de una vivienda en el fraccionamiento Romanzza. Su cuerpo mostraba signos de violencia sexual, golpes y puñaladas en el pecho. Pero más allá del horror, lo que duele es la cadena de omisiones que permitió que su historia terminara así. Danna era madre de un niño de tres años. Salió de casa el sábado por la noche, avisando como siempre lo hacía. Su última conexión fue a las 4:00 a.m. Desde entonces, el silencio. Su amiga logró escapar y denunció la agresión, pero Danna no corrió con la misma suerte. Fue enterrada bajo cemento, mientras su familia recibía mensajes anónimos que señalaban el lugar exacto donde estaba.
LA ESPERA QUE INDIGNÓ. –La Fiscalía tardó horas en actuar. La orden de cateo no llegaba, mientras afuera, vecinos, activistas y familiares exigían que se ingresara a la vivienda. “No nos vamos sin Danna”, gritaban. La escena fue de desesperación, de impotencia, de una ciudadanía que tuvo que presionar para que se hiciera lo mínimo: buscarla. Este feminicidio no es un caso aislado. Es reflejo de un sistema que falla en proteger, en prevenir, en reaccionar. Pero también nos interpela como sociedad. ¿Qué señales ignoramos? ¿Qué conversaciones evitamos? ¿Qué silencios toleramos?
NO OMITAMOS LA RESPONSABILIDAD QUE NOS CORRESPONDE. –Como familia, como personas, como comunidad, tenemos un papel que no podemos delegar. Educar en respeto, en límites, en empatía. Escuchar sin juzgar. Acompañar sin minimizar. Hablar de violencia sin tabúes. Porque la prevención no empieza en las instituciones: empieza en casa, en la escuela, en la calle. No basta con indignarnos cuando ya es tarde. Necesitamos estar presentes antes. Necesitamos formar redes de confianza, espacios seguros, vínculos que alerten cuando algo no está bien. Danna avisó a dónde iba. Su amiga denunció.
NO OLVIDEMOS A JAZIEL. -No podemos hablar de Danna sin recordar a Jaziel, el niño de apenas 4 años que fue encontrado sin vida en un domicilio de la colonia Rinconada Los Nogales, también en Chihuahua. Su madre lo había reportado como desaparecido, y la ciudad entera se volcó en su búsqueda. Lo hallaron sin vida, con signos de violencia, en un entorno que debía protegerlo. Su caso, como el de Danna, nos confronta con una verdad incómoda: los entornos más cercanos, los que deberían ser seguros, a veces son los más peligrosos. Jaziel nos recuerda que la niñez también está en riesgo, y que la indiferencia puede ser tan letal como la violencia. Pero el sistema falló. Y también fallamos nosotros si no aprendemos de esto.






