POR LUIS FERNANDO GONZÁLEZ GUZMÁN
La política tiene momentos extraños. A veces las campañas comienzan mucho antes de que aparezcan las boletas y, en ocasiones, terminan antes incluso de iniciar.
La determinación del Instituto Estatal Electoral de reservar para mujeres las candidaturas a la presidencia municipal en municipios como Camargo modifica el escenario rumbo a 2027 y obliga a replantear proyectos políticos que parecían caminar en dirección definida.
No se trata de vencedores ni vencidos. Tampoco de emitir juicios sobre la legalidad o no de la medida, asunto que todavía podría recorrer instancias jurisdiccionales. Se trata de observar las consecuencias políticas de una decisión que cambia las reglas del juego antes del arranque formal del partido.
Hasta hace poco, buena parte de las conversaciones políticas colocaban nombres masculinos en la primera línea de la sucesión municipal. Adolfo Trillo en Morena; Arturo Zubía y Humberto Silva dentro del panismo. Con distintos niveles de presencia, estructura y trayectoria, aparecían como referentes obligados en cualquier análisis sobre el futuro político de Camargo.
Hoy el panorama luce diferente.
Si la resolución se mantiene firme, la discusión deja de centrarse en cuáles hombres podrían encabezar los proyectos partidistas y se traslada inevitablemente hacia los perfiles femeninos que comienzan a cobrar relevancia.
En Morena, los nombres de María de los Ángeles “Gelo” Tamayo y Karina Edith Goné Solís aparecen entre las figuras que podrían entrar a una conversación que hasta hace poco parecía reservada a otros actores. En Acción Nacional, Idalia “Lalis” López Loya emerge como una referencia natural dentro de un partido que deberá replantear su ruta electoral.
Y en este nuevo tablero tampoco puede ignorarse la experiencia de Heber Medina, quien ya ha sido candidata a la presidencia municipal en dos ocasiones consecutivas, en 2021 y 2024, acumulando conocimiento, estructura y posicionamiento dentro de la competencia electoral.
Lo verdaderamente interesante no es quién gana o quién pierde espacios en este momento. Lo relevante es observar cómo una decisión institucional altera anticipadamente la lógica de la sucesión municipal y obliga a los partidos a acelerar definiciones que quizá pensaban resolver más adelante.
Los liderazgos masculinos que hasta hoy figuraban en el horizonte político no desaparecen. Siguen siendo actores con presencia e influencia dentro de sus respectivos proyectos. Sin embargo, la ruta que parecía conducirlos hacia la candidatura municipal se vuelve más estrecha y, eventualmente, podría conducirlos hacia otros roles dentro de la construcción electoral.
Mientras tanto, perfiles femeninos que antes aparecían en un segundo plano comienzan a ocupar el centro de la conversación.
Todavía faltan resoluciones, impugnaciones y definiciones. Pero hay algo que empieza a resultar evidente: rumbo a 2027, el debate político en Camargo ya no gira alrededor de los mismos nombres ni de las mismas posibilidades.
El mapa cambió. Y cuando cambia el mapa, también cambian los caminos.





