POR Luis Fernando González Guzmán
El destacado periodista Pascal Humberto Beltrán del Río Martín, referente del periodismo nacional y director del diario Excélsior durante dos décadas, visitó este jueves las instalaciones de Canal 77 y la plataforma IMPACTO & TV en Camargo, donde sostuvo una amplia conversación sobre su trayectoria, el oficio periodístico y sus raíces familiares en esta región.
La visita coincidió con dos fechas significativas para el comunicador: su cumpleaños número 60, celebrado el pasado viernes, y el aniversario luctuoso número 24 de su padre, Humberto Ernesto Beltrán del Río Gámez, nacido en 1929 en Camargo. Pascal compartió que el motivo principal del viaje fue reencontrarse con el lugar de origen de su padre, quien, pese a haber vivido solo tres años en esta tierra, “siempre conservó grandes recuerdos”.
Durante su estancia, Beltrán del Río fue recibido por el maestro y político camarguense Ramón Valdivia González, quien lo acompañó en un recorrido por puntos emblemáticos de la ciudad. Uno de ellos fue El Faro, monumento del que destacó “el mensaje que proyecta a la comunidad”.
En entrevista tipo pódcast para IMPACTO & TV, Pascal repasó su trayectoria profesional, iniciada en junio de 1988 en la revista Proceso, donde colaboró durante 15 años. Estudió periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y, aunque nació en Estados Unidos, donde su padre era catedrático en la Universidad de Michigan, afirmó considerarse mexicano y chihuahuense, citando el artículo 18 de la Constitución estatal: “Hijo de chihuahuense es chihuahuense”.
Al hablar del ejercicio periodístico, recordó que comenzó su carrera cuando Miguel de la Madrid era presidente de México y subrayó que “el periodismo tiene siempre el objetivo de incomodar al poder”. Añadió que, por naturaleza, “al gobernante no le gusta la prensa, pero la necesita”, y que la nota más importante “es siempre la de mañana”.
Beltrán del Río reflexionó sobre la pérdida de confianza en los medios, señalando como factores el uso de información no verificada y la falta de anticipación ante el cambio que trajo el internet y la transformación del modelo de negocio. También advirtió sobre el riesgo que implica ejercer el periodismo en México.
Sobre la cobertura de figuras públicas, puntualizó: “El periodista debe estar lo más cerca para informar y lo más lejos para publicar. Las fuentes no son amigos, son fuentes”.
Recordó el asesinato de Luis Donaldo Colosio, cuando muchos reporteros asignados a la campaña se encontraban en San Diego de compras, al considerar que se trataba de un mitin más. El hecho, dijo, demuestra la importancia de mantener siempre el olfato periodístico, incluso en coberturas rutinarias como las conferencias matutinas.
Respecto al modelo de comunicación del actual gobierno federal, señaló que las conferencias diarias “les han funcionado y les seguirán funcionando por bastante tiempo”.
Sobre la inteligencia artificial, consideró que debe asumirse como una herramienta útil, sin perder la brújula profesional: “No me imagino un robot cubriendo una guerra. El olfato del periodista será siempre lo que lo distinga y marque la diferencia”.
A los nuevos reporteros les compartió la recomendación de Julio Scherer García, fundador de Proceso: nunca perder de vista tanto el gozo como el sufrimiento en el ejercicio informativo. “Si no amas la profesión, mejor ni te acerques”, expresó.
Finalmente, destacó el papel fundamental de los periodistas de las ciudades y regiones, quienes conforman “el mosaico de la opinión pública”, y advirtió sobre el riesgo de que los ciudadanos dejen de ejercer su papel y que los periodistas olviden para quién trabajan realmente.




