COLOMBIA.- Críticas, indignación y hasta incredulidad surgieron alrededor del recién nombrado presidente de Colombia, Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, tras aparecer sonriente, saludador y hasta mandando un beso a los asistentes que se disponían a escuchar el balance de víctimas y daños tras el devastador terremoto de magnitud 7.4 que ha dejado a por lo menos 111 personas sin vida.
Espriella, quien portaba un traje oscuro con un prendedor de la bandera colombiana en la solapa, no pudo resistirse a saludar frente a las cámaras a miembros del auditorio a quienes señalaba con entusiasmo a las alturas como si estuviera contando estrellas fugaces o desfilando en el Carnaval de Barranquilla.
En redes sociales, circulan videos del máximo mandatario lanzando un ocasional saludo marcial que, usualmente, significa respeto, disciplina y honor; pero que, tras ir seguido de un beso al aire, no quedó muy claro si pretendía ser solemne.
Esta polémica surge en medio del sismo más fuerte que se ha sentido en Colombia en la última década y que ha cobrado la vida de 111 personas, dejado 87 heridos y por lo menos mil 575 viviendas afectadas; datos que el titular del ejecutivo informó tras su improvisada alfombra roja.





