Una tormenta geomagnética podría golpear la Tierra este viernes 9 de octubre, luego de que el Sol registrara una llamarada que lanzó masa coronal hacia el espacio.
El fenómeno está relacionado con una llamarada solar de clase M1.4, registrada el pasado 6 de octubre en la región activa 4549 del Sol, la eyección de masa coronal, una nube de plasma y partículas cargadas, viaja hacia la Tierra y se espera que provoque una perturbación geomagnética.
El Centro de Predicción del Clima Espacial de Estados Unidos (NOAA) mantiene un aviso por una tormenta de entre G1 y G2, es decir, de intensidad menor a moderada. Los pronósticos apuntan a que el mayor nivel de actividad podría registrarse durante el viernes.
¿Qué efectos tendrá?
Una tormenta de este nivel puede provocar algunas alteraciones en sistemas tecnológicos, principalmente en satélites, comunicaciones de radio, navegación y GPS. NOAA explica que las tormentas geomagnéticas ocurren cuando las partículas expulsadas por el Sol interactúan con el campo magnético terrestre.
También existe la posibilidad de que las auroras boreales aparezcan en zonas más al sur de lo habitual, debido a que la actividad geomagnética puede ampliar la región donde este fenómeno luminoso es visible.
Algunos reportes señalan posibilidades de observación en zonas poco acostumbradas a este espectáculo.
Aunque las tormentas geomagnéticas pueden llegar a causar problemas en redes eléctricas y sistemas tecnológicos cuando son mucho más intensas, no se prevén efectos catastróficos con el evento pronosticado para este viernes.
¿Se verá en México?
La llegada de la tormenta no significa que las auroras vayan a ser visibles en todo México. Su observación depende de la intensidad que finalmente alcance el fenómeno, de la ubicación y de las condiciones del cielo.
Por ahora, el principal interés para México está en el monitoreo de posibles alteraciones en sistemas de comunicación, navegación o tecnología sensible a la actividad geomagnética, aunque para la población en general se espera un impacto limitado.
La intensidad real de la tormenta se conocerá conforme la eyección de masa coronal alcance la Tierra y los instrumentos de monitoreo registren sus características. Por ello, NOAA mantiene vigilancia sobre la actividad solar y podría modificar el pronóstico conforme avance el fenómeno.





