JUÁREZ.- En esta frontera es común que lluvias torrenciales dejen víctimas mortales debido a la formación de corrientes de agua en calles, derrumbes o inundaciones repentinas.
El archivo periodístico indica que durante los últimos 23 años, al menos 30 personas han muerto al ser arrastradas por las fuertes corrientes de los arroyos naturales que pasan por las calles, además de las malas condiciones del drenaje y la falta de prevención en los vasos de captación de agua de lluvia.
La mayoría de las fatalidades han ocurrido en el poniente de la ciudad, donde el Atlas de Peligros Naturales para el Municipio de Juárez explica que las formaciones como pendientes, valles o estrechos montañosos provocan que el agua de lluvia viaje con gran fuerza.
Sólo este año se han registrado tres fallecimientos por hechos ligados a temporales lluviosos en la ciudad. Pero además, el historial de muertes es nutrido.
2001, ‘La rutera de muerte’
Por ejemplo, en julio de 2001 un total de 19 personas, entre ellas una familia completa, murieron ahogadas en un hecho ocurrido la noche del 1 de julio cuando una tromba azotó la ciudad, refieren las notas publicadas en esa fecha y días posteriores. El caso que a nivel internacional se conoció como “La rutera de muerte” ocurrió cuando el camión con número económico 1214 de la Ruta 8-B intentó atravesar el viaducto Gustavo Díaz Ordaz, sin embargo, fue arrastrado por la corriente con 30 pasajeros a bordo.
2006, en la Sierra de Juárez
En otro hecho, el 6 de julio del 2006, la tromba que se abatió sobre la Sierra de Juárez generó violentas avenidas de agua que bajaron por los arroyos, lo que causó la muerte de cuatro personas y millonarios daños a múltiples viviendas y a la infraestructura urbana.
De acuerdo con archivos periodísticos, se desbordaron dos diques, 11 más fueron superados por el caudal y tuvieron que ser desaguados, los arroyos del Indio y de Las Víboras rebasaron sus cauces y el río Bravo corrió a toda su capacidad. El exceso de lluvia causó daños a 4 mil 111 viviendas (mil 100 con pérdidas totales), 34 escuelas, 23 edificios de otro tipo, 54 parques, además de 127 hundimientos en el sistema de drenaje y alcantarillado, reportaron las autoridades.
2007, se abrió el pavimento
En septiembre del 2007, Jazmín García Acosta, de 12 años de edad, acompañada por su madre, bajó del camión en el cruce de la avenida Ejército Nacional y Valentín Fuentes para dirigirse a la escuela secundaria Federal 6; sin embargo, el pavimento repentinamente se abrió y la menor cayó por el drenaje, indica el archivo.
Dos guardias de seguridad, Andrés Castro Azcárate y Abel Guajardo bajaron para tratar de brindarle auxilio, pero el primero de ellos fue jalado por el agua y junto con la menor murió en ese hecho; los cuerpos fueron rescatados kilómetros más adelante. En aquel entonces la Junta Municipal de Agua y Saneamiento y las autoridades municipales informaron que el colector colapsó debido a las lluvias que se habían registrado ese día y a los daños ocasionados previamente con las lluvias constantes que se dieron en 2006.
2013, niño ahogado en un dique
En el 2013, el niño Bruno Hernández de la Cruz, de 10 años, murió ahogado en un dique cuando entró a jugar a un estancamiento que tenía una profundidad de tres metros y cuyo acceso principal se encontraba sin protección. Hernández de la Cruz ingresó a la represa con su hermano mayor, Gael, de 11 años, quien fue rescatado por los vecinos. El incidente ocurrió en un vaso de captación ubicado en la calle Custodia de la República y Dunas de Siria del fraccionamiento Parajes de Oriente.
2014, sepultados por un alud
Un año después, en julio del 2014, Norma Avón Quiñónez, de 22 años, murió sepultada junto con sus dos hijos, Pablo Antonio Valadez, de 3 años de edad, y Yalín Naomi, de 5, por un alud causado por las intensas lluvias que cayeron en el poniente de la ciudad. El deslave ocurrió en la colonia Guadalajara Derecha. El esposo de la mujer y una hija de ambos, de 7 años, sobrevivieron.
Además, esa noche, domingo 11 de julio, Cecilia Saldívar, de 41 años, fue arrastrada por la corriente en el arroyo de Las Víboras y su cuerpo fue rescatado la mañana del lunes en las compuertas del río Bravo, informó la dirección de Protección Civil.
2016, se lo lleva el arroyo
En noviembre del 2016, un adulto de 60 años murió en el Arroyo de las Víboras y bulevar Bernardo Norzagaray. La intensa precipitación motivó el cierre de avenidas principales de la frontera, entre ellas el Viaducto Díaz Ordaz, así como el paso a desnivel de la avenida Insurgentes. La Dirección de Protección Civil municipal informó que implementó la alerta roja.
2024, tres víctimas
Este año, en cambio, se han registrado tres hechos. El 30 de julio, en el cruce de la calle Honduras y Hermanos Escobar murió un hombre que había entrado en contacto con un charco causado por la lluvia de ese día y un cable de alta tensión que también cayó debido a las condiciones climáticas. La víctima, de 40 años, entró descalza al encharcamiento debido a que salió de su casa para “investigar” el apagón ocurrido en el sector a consecuencia de las lluvias.
Luego, el 22 de agosto, un hombre que reparaba el techo de su casa fue víctima de un rayo que cayó muy cerca de él. El hecho ocurrió en las calles Ostra y Jaiba de la colonia Anapra, cuando la víctima colocaba plásticos en un techo de lámina para evitar una gotera, señalaron vecinos. Un rayo cayó muy cerca de él y alcanzó a darle una descarga eléctrica; testigos señalaron que se escuchó el trueno y se observó una luz muy radiante.
A esto se suma el último hecho el pasado domingo 1 de septiembre, con el hallazgo del cuerpo de un estudiante de Conalep identificado como Rafael Antonio Rodríguez Ibarra, en un dique después de intensas labores de rastreo.
‘Rafa’ fue arrastrado por la corriente de agua de la lluvia que cayó en la calle Tapioca y paseo De la Victoria el viernes 30 agosto.