MÉXICO.- El aumento de la vigilancia en la frontera entre México y Estados Unidos ha llevado a algunos migrantes a intentar ingresar por el océano Pacífico, donde se exponen a ahogamientos, hipotermia, accidentes y extorsiones de grupos criminales.
De acuerdo con activistas y especialistas consultados por EFE, el uso de drones, sensores y más agentes fronterizos ha complicado los cruces tradicionales. Esto ha provocado que algunas personas recurran a embarcaciones que navegan de noche y sin condiciones de seguridad, con tarifas que pueden alcanzar entre 12 mil y 20 mil dólares.
El antropólogo Víctor Clark Alfaro advirtió que los recorridos por aguas abiertas implican mayores distancias y riesgos. Además, señaló que algunas redes criminales cobran a los migrantes por permanecer en zonas de playa, sin garantizarles ayuda para cruzar.
Uno de los casos es el de Daniel, un mexicano deportado en junio de 2026 que busca regresar a Estados Unidos para reunirse con su esposa y sus dos hijos. En un intento anterior nadó durante cuatro horas con un traje de buzo y sufrió calambres por las bajas temperaturas; también denunció que le exigieron dinero para permanecer en una playa.
El fundador de la Coalición SOS Migrantes, Hugo Castro, explicó que los cruces marítimos desde Baja California ahora suelen realizarse en grupos más pequeños. A los cobros y posibles abusos se suman las corrientes, el oleaje y el frío del agua, factores que pueden provocar hipotermia o ahogamientos.





