SAN FRANCISCO DE CONCHOS.- El gremio de prestadores de servicios turísticos de San Francisco de Conchos regresó de la toma de palacio de gobierno estatal durante casi cinco horasr con la idea de abrir balnearios y centros de recreo por la fuerza en víspera de semana santa y luego de casi 18 meses de permanecer paralizados por la pandemia.
Salvador Salcido Ibarbol, presidente de la promotora La Boquilla informó que luego de trasladarse a la capital de Estado en un camión proporcionado por el alcalde Jaime Ramírez y no recibir respuesta alguna, la idea de la apertura por la fuerza flota en el ambiente con todas las consecuencias que un acto de desobediencia civil en plena pandemia seguramente implicará.
“Registramos meses de negociación con el Estado. Hemos diseñado y corregido una y otra vez el protocolo sanitario que se utilizaría. El aforo a cada balneario sería del 60% pero siempre estuvimos en la disposición de reducirlo en caso necesario. Los encuentros con el secretario de salud Eduardo Fernández generaron aliento. Lamentablemente, en lunes, martes y miércoles pasados, el funcionario no plantó en reuniones convocadas, las dos primeras de manera presencial y la último vía zoo”, explicó Salcido Ibarbol.
“Ante la falta de respuesta y el habernos remitido por enésima ocasión con el jefe de gobernación Joel Gallegos con el que nunca se logra llegar a nada, decidimos mantener el plantón hasta las 14 horas y retornar a San Francisco de Conchos con la idea de reunirnos y tomar la decisión de abrir por la fuerza. Son ya casi 18 meses de cierre; no soportamos, estamos en punto de quiebre y de quiebra”, aseveró.
El entrevistado dice que han recibido el apoyo del alcalde Jaime Ramírez y que, de tomarse la decisión de abrir por la fuerza, se requerirá de más unidad toda vez que las consecuencias vendrán de manera inexorable. No pasará de hoy sábado para cuando se sepa si los famosos balnearios de los filtros en San Francisco de Conchos y posiblemente algunos otros en Rosales, Julimes, Aldama y Saucillo, tomen la dura decisión de caminar por el sendero de la desobediencia civil en plena pandemia por COVID 19.






