La mujer de 68 años, originaria de la ciudad de Ica, Perú, preparó un plato de chicharrones, sin embargo, no se percató de que había un clavo que se tragó.
La mujer sintió una molestia aguda en la garganta, que inicialmente atribuyó a una infección. La situación comenzó a empeorar cuando comenzó a experimentar inflamación en el cuello y a toser sangre.
Fue ahí cuando acudió al médico y al realizarle una tomografía se descubrió que tenía el clavo incrustado en la arteria carótida. De este modo la intervinieron rápidamente por el alto riesgo que presentaba.
Finalmente, la operación fue un éxito que logró que se retirara un clavo de 5 centímetros que había atravesado la arteria carótida de la paciente.
La mujer logró volver a ingerir alimentos sin experimentar complicaciones tras siete días hospitalizada.






