Por Luis Fernando González Guzmán
DEFENSORES DEL PRI.-La jornada de registro de defensores del PRI en Chihuahua no fue un simple trámite interno: fue un ejercicio que permite leer, con mayor claridad, el estado real del priismo en un territorio donde su presencia ha sido históricamente determinante, pero donde hoy enfrenta un escenario adverso y profundamente reconfigurado.
No hubo despliegues multitudinarios ni demostraciones de fuerza simbólica. Lo que sí hubo fue una operación territorial silenciosa, casi quirúrgica, orientada a identificar quiénes siguen ahí, quiénes conservan estructura y quiénes están dispuestos a asumir tareas de defensa política en un contexto donde la competencia electoral se ha polarizado entre otras fuerzas.
EL SENTIDO REAL DE ESTE MOMENTO. -Este tipo de ejercicios revela algo que suele pasar desapercibido: el PRI ha dejado de apostar por la narrativa del músculo y se ha replegado a la narrativa de la resistencia organizada. No se trata de crecer, sino de sostener lo que queda. No se trata de recuperar terreno de inmediato, sino de evitar que la estructura se desdibuje por completo.
El segundo elemento es la composición de los registros. Predominaron perfiles con arraigo histórico, liderazgos comunitarios que han sobrevivido a los ciclos de desgaste y que, en muchos casos, representan la última línea de contención del partido en regiones donde antes era dominante. Esto confirma que el priismo chihuahuense se sostiene más en la memoria organizativa que en la renovación generacional.
El tercer punto es la lectura estratégica. La dirigencia estatal envió un mensaje hacia dentro: el partido sigue vivo porque sigue organizado. Y hacia fuera: el PRI no compite desde la fuerza, sino desde la estructura. En un ecosistema político donde la narrativa pública suele premiar la expansión, el priismo apuesta por la permanencia.
NO CRECEMOS, PERO SEGUIMOS VIVOS. –La pregunta de fondo es si esta estrategia es suficiente. La respuesta, por ahora, es matizada: el PRI en Chihuahua no está en fase de crecimiento, pero sí en un proceso de reafirmación de identidad, donde la defensa del territorio se convierte en su principal activo político.
La jornada de registro no resuelve sus desafíos, pero sí deja claro que el partido ha optado por un camino menos visible y más disciplinado: reconstruir desde abajo, acreditar defensores y sostener la red territorial que le queda. En un estado donde las fuerzas dominantes buscan consolidar su influencia, el priismo apuesta por la resistencia organizada como forma de supervivencia política.
PD.-La verdadera lectura no está en cuántos se registraron, sino en qué significa que todavía haya quienes quieran registrarse. La sindica Maru Becerra se registró por la presidencia municipal de Camargo.





