MÉXICO.- La celebración por el Día de Muertos es un evento que se reconoce orgullosamente a nivel internacional, incluso, el cine Hollywoodense se ha dejado envolver por las maravillas de estas fechas.
Lejos de ser un acto sombrío y solemne, es una celebración llena de color, sabor, magia y alegría, donde las familias nos reunimos para honrar y recordar a nuestros seres queridos que ya dejaron este mundo.
Esta tradición tiene un origen prehispánico, pues los mexicas celebraban a sus muertos después de la temporada de cosecha, entre septiembre y noviembre. Después de la conquista, esta tradición se fusionó con las creencias de los españoles, con ciertas modificaciones, pero con la misma esencia.
Algunos creen que las almas llegan desde el 27, otros que solo el 1 y 2… pero más allá de las fechas, lo importante es abrirles la puerta del corazón.
- 27 de octubre: Se recuerda a las mascotas que partieron. Se les coloca comida, juguetes y flores para agradecer su compañía.
- 28 de octubre: Llegan las almas que murieron de manera trágica.
- 29 de octubre: Se espera a las almas olvidadas, aquellas que no tienen quién les ofrende.
- 30 de octubre: Vuelven las almas solas y olvidadas, que vagan buscando una luz que las reciba con cariño.
- 31 de octubre: Llegan los espíritus de los que están en el limbo y de los niños que nunca nacieron.
- 1 de noviembre: Recibimos a los “angelitos”, las almas de quienes partieron siendo niños.
- 2 de noviembre: Llegan las almas adultas. Se quema incienso de copal y se adorna un camino con pétalos de cempasúchil.





